Solana fue creada en 2017 por Anatoly Yakovenko, exingeniero de Qualcomm, junto con Eric Williams y Greg Fitzgerald. El proyecto surgió como una sólida respuesta al trilema de la blockchain, con el objetivo de resolver los desafíos de escalabilidad, velocidad y descentralización que afectan a redes como Bitcoin y Ethereum.
En el núcleo de la arquitectura de Solana se encuentra un innovador mecanismo de consenso llamado Proof of History (PoH). A diferencia de las blockchains basadas en Proof of Work o Proof of Stake, Solana introduce un reloj verificable que marca temporalmente las transacciones antes de agruparlas en un bloque. Junto con otras innovaciones tecnológicas —como el protocolo Gulf Stream sin mempool, la unidad de procesamiento Pipeline y el entorno paralelo de contratos inteligentes Sealevel—, esto permite alcanzar hasta 50 000 transacciones por segundo, posicionando a Solana como una de las redes blockchain más rápidas.
La criptomoneda nativa de la blockchain Solana es SOL. Se utiliza para pagar comisiones y para interactuar con contratos inteligentes. Además, SOL es fundamental para la seguridad de la red mediante el staking: los titulares pueden delegar sus tokens a validadores que aseguran la red y validan transacciones a cambio de recompensas.
El ecosistema de Solana se ha convertido en un entorno dinámico para aplicaciones descentralizadas (dApps), atrayendo a desarrolladores y usuarios gracias a su alto rendimiento y bajos costos de transacción. Esto ha impulsado el crecimiento de protocolos DeFi, mercados NFT y proyectos de juegos Web3.